Matías Salazar, el hombre que mantuvo una esclava sexual por 31 años

DLN-.VENEZUELA-.Un tribunal venezolano ordenó el arresto de un hombre que mantuvo a a una mujer retenida por 31 años dentro de un apartamento y le imputó cargos por violencia y esclavitud sexual, en un caso que atrajo la atención en el país sudamericano.

La Fiscalía General dijo el miércoles en un comunicado que un juzgado del estado central de Aragua acordó que Matías Salazar, de 56 años, permanezca detenido mientras enfrenta el proceso judicial. Había sido apresado a fines de enero tras ser acusado por su pareja, de 49 años.

La historia de Matías Salazar, o el Gordo Matías, como se ha dado a conocer en los medios venezolanos se dio a conocer luego de que la esclava sexual que tenía raptada en Maracay pudiera escaparse.

La historia de Morella

Morella comenzó su relación con Matías cuando tenía 17 años y él 23. La joven apenas había culminado el bachillerato. Su familia no lo quería porque ya se había mostrado agresivo. Un año después el hombre le propuso irse de Valencia con la excusa de “luchar por su amor”.

Llegaron a un hotel del estado Aragua ya bajo amenazas de muerte. Al poco tiempo, Matías la llevó a otro donde permaneció entre seis y ocho meses, pero para no levantar sospechas la trasladó a una vivienda en el barrio La Coromoto y luego a otra en el sector Los Samanes. 18 años los pasó en Los Mangos.

“La golpeaba mucho, la amenazaba y la traumatizó tanto que ella tenía miedo de levantarse. En dos oportunidades él dejó unas llaves, que no eran las del apartamento, y ella intentó abrir la puerta, pero él al regresar se dio cuenta y las golpizas fueron brutales. Ella ya tenía miedo de hacer cualquier cosa y que él la matara”, contó a Crónica. Uno Óscar Hernández, sobrino de la víctima.

El 24 de enero de 2020 Morella, de 49 años, vio unas llaves en el apartamento mientras Matías no estaba. Probó en la cerradura y escapó.

Caminó durante dos horas. Su ruta, aunque desconocida, era muy clara: el Instituto de La Mujer del estado Aragua. En una de las tantas veces que pasó el día escuchando radio prestó atención a un programa de violencia contra la mujer y grabó en su mente el nombre de esa institución.

Relató su vida de terror a Francys Toro, presidenta del instituto y a Aymara Aguilar, secretaria sectorial de Equidad e Igualdad de Género, pero no le creyeron. Sin embargo, Rosa Perdomo, coordinadora, la escuchó con atención y se dio cuenta de que no mentía. La ayudó, la llevó a su casa y remitió el caso al Ministerio Público.

A Salazar se le imputaron los delitos de “violencia psicológica, amenaza, violencia sexual y esclavitud sexual”, y se ordenó que el detenido permanezca recluido en un centro policial de Maracay, agregó el comunicado.

El largo cautiverio de la mujer se conoció luego que ella logró escapar del apartamento donde la tenía detenida su pareja y presentó la denuncia ante las autoridades, según reportó a inicios de mes el medio digital Crónica Uno.

La denuncia fue avalada por la diputada opositora Manuela Bolívar, quien indicó que se investiga el caso de otras tres mujeres que presuntamente habrían sido secuestradas por el detenido.

El abogado José Luis Briceño, defensor de Salazar, rechazó los señalamientos contra el detenido y atribuyó a una “persecución” el caso, según reportaron medios locales.

Briceño negó que su defendido mantuviera secuestrada o bajo amenaza, agresión física, psicológica y sexual a su pareja y otras dos mujeres.

No es el único caso

Luego de que la familia de Morella diera a conocer el caso, por las redes sociales recibieron comentarios de vecinos que siempre sospecharon que el “gordo Mathías” encerraba a mujeres. Hay otras tres víctimas confirmadas.

La primera mujer es su esposa. Ella estuvo 32 años en cautiverio en la casa materna de Matías, en el sector Las Mayas.

Era custodiada por su mamá y se investiga si esta le suministró alguna sustancia psicotrópica.

La segunda víctima la raptó hace 23 años, usó un arma de fuego para someterla. Durante la privación de libertad la mujer quedó embarazada de una niña, que actualmente tiene 20 años.

La joven, tercera víctima del “gordo Matías”, fue al colegio porque su papá la buscaba y llevaba. No la dejaba tener amistades ni salir de su casa y lo describió como un hombre agresivo. Actualmente, la muchacha es estudiante universitaria.

Mathías vivía con esta mujer y su hija en la torre B del Conjunto Residencial Los Mangos. Desde ese balcón mantenía vigilada a Morella en la torre de en frente.

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