John Bolton pone en aprietos a Trump

DLN-.ESTADOS UNIDOS-.En domingo por la noche, con alevosía y premeditación, apareció el eslabón perdido que podría darle la vuelta al juicio de ‘impeachment’ contra Donald Trump. No fue en la palestra del Senado, sino en las páginas del New York Times. Los abogados del presidente habían pasado su primera jornada del juicio argumentando que ningún testigo había oído de primera mano al presidente ordenar que se le retuviera la ayuda militar a Ucrania hasta que anunciase una investigación por corrupción contra Hunter Biden, hijo del ex vice presidente Joe Biden. Todos los testigos había hecho «suposiciones», insistieron el sábado. Entonces apareció John Bolton y su libro ‘La sala en la que ocurrió’, aún por publicar.

El ex asesor de Seguridad Nacional que Trump despidió en septiembre, apenas seis meses después de ser contratado, ha trabajado en todos los gobiernos conservadores desde Reagan y es una cara frecuente en la cadena Fox. Los republicanos lamentaron su partida y no será fácil repudiarle ahora. Fiona Hill, su mano derecha para Asuntos rusos y de Europa del Este, testificó ante la Cámara Baja que Bolton le ordenó informar al consejero legal de la Casa Blanca sobre los manejos con Ucrania para cubrirse las espaldas. «Yo no voy a ser parte del apaño ese de drogas que estén cocinando (el embajador ante la UE) Sondland y (el jefe de gabinete de la Casa Blanca) Mulvaney», espetó.

Ahora se sabe, según lo que ha llegado del manuscrito al New York Times, que Bolton fue directamente al presidente a pedirle que desbloquease los 391 millones de dólares de ayuda militar a Ucrania. Allí, «En la habitación donde ocurrió», el presidente le dijo claramente que no se les mandaría el dinero hasta que aceptasen abrir la investigación. Y no solo sobre la empresa energética Burisma, en cuyo consejo de dirección servía Hunter Biden, sino sobre las teorías de la conspiración que el abogado Rudy Giuliani le había metido en la cabeza sobre la supuesta interferencia de Ucrania en la campaña electoral de 2016 en favor de Hillary Clinton.

Tan explosiva es esa declaración que Trump se metió en Twitter pasada la media noche para negarla y acusar a Bolton de querer vender libros. La manera de averiguarlo es oírle bajo juramento, pero para eso haría falta que cuatro republicanos votaran con el bloque demócrata en favor de llamar al testigo. Tres ya están de acuerdo. La filtración publicada en la noche del domingo dominó ayer la jornada y pone en un aprieto a los republicanos más moderados, que cada día tienen más difícil defender al presidente de la acusación de abuso de poder que enfrenta.

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