LAS OCURRENCIAS DE POTE PRIETO
DLN-.SANTO DOMINGO.-Hará unos cuatro o cinco años quizás,  hice un viaje a mi patria chica Sabaneta de Yasica, un maravilloso lugar lugar ubicado en la cercanía de Sosua. Me acompañaba mi esposa y una de mis hijas.
Cuando veníamos de regreso nos paramos en la entrada de Constanza en un lugar llamado el Abanico en la autopista Duarte, mientras yo compraba unos chicharrones, a mi hija se le ocurrió comprar un cuervo, ella lo trató pero yo tuve que pagarlo, todavía era un pichón, me di cuenta por su plumaje.
En el camino tuve que comprar una jaula, no había forma de contener los movimientos de la bendita aves.
Unos meses después mi hija se apareció en la casa con el ave, no lo quiero dijo indignada, ese pájaro me roba y me esconde hasta la ropa interior, no puedo sacarlo de su jaula un solo momento agrego, Se parece a algunos funcionarios del gobierno pensé yo.
No me quedó otra opción que quedarme con el cuervo, en el transcurso de los días observe detenidamente al «pájaro», me di cuenta que en poco tiempo el cuervo aprendió a repetir las cosas que decíamos en la casa, no me agradaba verlo encerrado.
Un día decidí sacarlo, ya fuera de su jaula su plumaje parecía mas negro que antes, brillaba como un espejo, el pájaro era observador, cuando uno hablaba torcía la cabeza como si escuchara lo que uno decía, sus ojos eran negros como su plumaje, y le parpadeaban a gran velocidad, presiento que este animal entiende algo de lo que hablamos le dije a mi mujer que acababa de llegar de la iglesia.
Vigilando cada paso que daba lo deje afuera todo el día, cuando el sol se ocultaba decidí enjaularlo, el cuervo se opuso como una fiera, me abría el pico de manera amenazante, al final logré encerrarlo, recuerdo que esa tarde aleteo hasta muy tarde.
En la cama le conté a mi mujer todo lo ocurrido, ella como que dudó, pero poco después, ella me contó que cada vez que sacaba el animal de la jaula algo se desaparecía.
Un día lo deje libre y lo primero que hizo el cuervo fue ir a su escondite donde guardaba algunas cosas, allí habían botones, centavos y hasta el dedal de mi mujer estaba entre las cosas robadas.
Cuando lo enjaule de nuevo el cuervo empezó a decir cosas, casi todas descifrables, tiene que hacer algo con ese pájaro dijo mi mujer como temerosa, en cambio yo lo que hice fue enseñarle mas palabras, cuando a mi casa venían algunos amigos a hablar de políticas, el cuervo solo observaba, pero desde que se iban repetía a viva voz lo que hablamos mis amigos y yo.
Decidí ponerle un nombre, después de hurgar entre mis libros encontré que el que mas le acomodaba era «Pote Prieto», en principio como que no le agradó, pero al final lo acepto.
Con el tiempo aprendió a decir de todo incluyendo las malas palabras que le escuchaba decir a la vecina Paula. Llego un momento que Pote Prieto y yo nos hicimos buenos amigos, a cada momento le escuchaba decir «que maldito calor, y la luz no se sabe a que hora vendrá», tampoco hay agua hermano decía como si de mi se burlara, así pasaba «Pote Prieto» el tiempo, repitiendo todo lo que escuchaba, que cojones ya subieron el agua dijo y nadie dice nada, a veces incluía palabras impublicables, supongo que la aprendió de mi, pienso que  repetía las  que yo decía cuando desesperado rabiaba en contra de las autoridades de la CAASD y de Edeste, Voy a tener que deshacerme de este pájaro dije un día, solo fue un pensamiento fugaz, pero en el fondo no era cierto,
«Pote Prieto» era como un amigo de eso que ya no aparecen.
Una mañana tiraron al mismo tiempo el recibo del agua y la luz, cuando lo recogí vociferé rayos y centellas, desde su jaula el pájaro observaba, y como si fuera un ser humano, se acomodó encima del tubo donde estaba subido, ladeo su cabeza, y como si de mi se burlara, abrió su pico como nunca lo había visto y gritó «Pendejo acaso no te das cuenta que te están estafando», sigue ahí buen cabrón añadió.
Al rato me senté en la galería y me puse observar al cuervo, después de repasar todo lo acontecido llegue a la conclusión  que Pote Prieto es mas inteligente que mucho dominicanos donde me incluyo yo por pendejo y cabrón como dice el pajarraco.
Por Ramón Sanchez

Share this:

Leave comment